Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades

Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades - Museo Histórico, C/ Puente de las Eras, Nº 5, 19432 Abánades (Guadalajara) España.
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jueves, 4 de mayo de 2023

Despedida y cierre

Los mayores de Abánades durante una conferencia en el museo

En el mes de Junio de 2011 pusimos en marcha, con mucho esfuerzo, ilusión y respeto, la primeras jornadas de promoción histórico-cultural del Alto Tajuña. “La Batalla Olvidada” siempre tuvo como objetivo recuperar una parte de nuestra historia, poner en valor los paisajes donde tuvo lugar y homenajear a nuestros mayores, obviando cualquier posicionamiento político.

 

Tras la pandemia, como ocurrió en todos los ámbitos culturales, la organización del evento supuso un esfuerzo titánico, una verdadera batalla. El primer varapalo que recibimos fue encontrarnos con la ausencia de patrocinadores para una celebración en proceso de ser declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial.

Verbena popular en la Plaza de la Picota. Fotografía de Carlos Pineda

Aún así, éramos conscientes de que conocer y divulgar la historia de Abánades es y sigue siendo nuestro objetivo prioritario, y que no podemos dejar que lo que aquí ocurrió se pierda en la memoria. Por ello, con la ayuda de los recreadores y la inestimable entrega de vecinas y vecinos que, a título personal, nos apoyaron de diversas formas pudimos poner en marcha “La Batalla Olvidada 2022”.


En estas jornadas, en un acto único y tremendamente emotivo, tuvimos el honor y el inmenso placer de honrar a los caídos, a sus familias y a su memoria… y rescatarlos de la oscuridad y el olvido donde habían sido relegados durante tantos años por las instituciones oficiales. Sólo por esto, todos los sinsabores merecieron la pena. 


Inicio del solemne acto de inhumación. Fotografía de Silvia Flich

Estos esfuerzos fueron reconocidos de forma inmediata ya que, a renglón seguido, la Diputación Provincial de Guadalajara declaró “La Batalla Olvidada de Abánades” Fiesta de Interés Turístico Provincial. Desde entonces no hemos dejado de trabajar para programar nuevas actividades con el objetivo de enriquecer y dinamizar la recreación histórica en este año 2023.

 

Pero parece que la suerte no está de nuestra parte. A la falta de patrocinios y al hecho de que las posibles ayudas de la Diputación de Guadalajara no llegarán hasta Septiembre, hay que añadir que hemos recibido las autorizaciones municipales necesarias con mucho retraso. A día de hoy, y a pesar de nuestra insistencia, no hemos recibido comunicación oficial por parte del Ayuntamiento informándonos de la asignación presupuestaria asignada.

Recreación histórica en el puente grande. Fotografía de Virgilio Hernando

Extraoficialmente se nos ha comunicado que en el pleno celebrado al pasado 21 de Abril de 2023 el Excelentísimo Ayuntamiento de Abánades ha destinado a “La Batalla Olvidada”, en su décimo aniversario, y siendo declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial, menos de la mitad de lo asignado a otro evento, de carácter deportivo y de reciente creación. La asignación propuesta no cubre ni la mitad de los gastos necesarios para poder llegar a cabo la recreación.


Precisamente este año, en el que hemos conseguido el reconocimiento, apoyo y colaboración de varias instituciones culturales, como el Centro Arqueológico Rural de Luzaga y la empresa turística Sigüenza Visitas Guiadas, contemplamos atónitos que en los presupuestos municipales no se han asignado fondos para la conservación y promoción del Espacio Histórico de El Castillo ni para el Museo Histórico Municipal, ambos declarados Bienes de Interés Local por el mismo ayuntamiento y que son dos espacios de referencia, nacional e internacional, que forman parte de la personalidad de nuestro pueblo.


Visita al museo de los cadetes de quinto curso de la Academia de Artillería de Segovia

Ante este desolador panorama nos vemos obligados a comunicaros que este año no podremos celebrar el X aniversario de “La Batalla Olvidada”. A pesar de esta gran derrota, y aunque hay otros pueblos de la zona que nos han ofrecido todo tipo de facilidades para celebrar el evento en su término municipal, no renunciaremos jamás a seguir luchando y trabajando para poder reencontrarnos pronto en las trincheras de Abánades y revivir nuestro pedacito de historia.

 

Para finalizar, queremos dar las gracias a todos y todas los que han estado luchando, codo con codo, hasta el último momento para poder seguir construyendo “La Batalla Olvidada 2023”, como son: la Asociación Cultural Amigos de Abánades, que ha estado a la altura de las circunstancias, el Instituto de Historia y Cultura Militar, la Asociación Madrileña de Recreación Histórica “Frente de Madrid 1936-1939”, Sigüenza Visitas Guiadas y Paco Soler Estudio. Todos ellos se han esforzado, hasta más allá de lo exigible, para intentar llevar a buen puerto el proyecto. 


Recreadores y público dirigiéndose al campo de batalla el pasado año

La organización de la Batalla Olvidada 2023














domingo, 7 de agosto de 2022

Ganadores VIII Concurso de Fotografía "La Batalla Olvidada"

Fotografía de Pedro Manzano

Pedro Manzano - Primer Premio al Mejor Reportaje.


Premio consistente en un emotivo trofeo-escultura conmemorativo con forma de cámara fotográfica, realizado a partir de fragmentos materiales de La Batalla Olvidada recogidos en los campos de Abánades acompañado por un diploma acreditativo. 


Fotografía de Julio Herranz

Julio Herranz Esteban - Segundo Premio al Mejor Reportaje.


Premio consistente en un tarro de Miel de la Alcarria, denominación de origen protegida, el libro "Abánades 1938, el IV Cuerpo de Ejército ¡al ataque!" firmado y dedicado por el Coronel José Romero y un diploma acreditativo.   


Fotografía de Mari Carmen Nuñez

Mari Carmen Nuñez – Tercer Premio al Mejor Reportaje


Premio consistente en un saquito de sal de manantial procedente de Saelices de la Sal, el libro "Abánades 1938, el IV Cuerpo de Ejército ¡al ataque!" firmado y dedicado por el Coronel José Romero y un diploma acreditativo.

 

Los premios serán entregados durante los meses de septiembre u octubre en lugar y fecha a concretar. Os mantendremos informados.




jueves, 25 de noviembre de 2021

Historia militar de la Batalla Olvidada

UN PASO AL FRENTE

Portada del nuevo libro del Coronel José Romero Serrano

Pronto tendrás entre tus manos un novedoso libro cuyo contenido viene a paliar, en parte, un vacío tan misterioso como incomprensible en la historiografía general del conflicto. Se trata de un concienzudo estudio de una de las batallas más desconocidas de la Guerra Civil Española: la Batalla del Alto Tajuña o "Batalla Olvidada", ofensiva y contraofensiva que tuvo lugar en marzo y abril de 1938 entre las localidades de Abánades y Riba de Saelices.

Libro novedoso, como apunto, ya que se trata de una aproximación a la batalla desde una óptica estrictamente militar. Algo que los amantes de la historia echamos mucho de menos en las librerías especializadas. El autor comparte generosamente con nosotros sus conocimientos geográficos, de organización, de estrategia e históricos y nos sitúa magistralmente sobre el terreno gracias a su relato y a las enriquecedoras aportaciones de sus colaboradores, la documentación inédita y el material gráfico de época.



José Romero Serrano observando el campo de batalla desde el Otero de Sacecorbo

Con el objetivo de ilustrar la crudeza de los combates y de una forma didáctica el autor ha utilizado imágenes de las recreaciones históricas organizadas por la asociación madrileña de recreación histórica "Frente de Madrid 1936/39" que año tras año, con escrupuloso rigor, respeto y fidelidad a los hechos, se han convertido en un referente, a nivel nacional e internacional, como evento de promoción histórico-cultural y valioso recurso turístico.

Como me comentaba el autor no se trata del libro definitivo sobre la "Batalla Olvidada", ni mucho menos, pero sí una enorme contribución y ejercicio de concreción dentro de un campo de investigación que aveces se nos presenta infinito e imposible. Valiosa es también la puesta en valor de una comarca de Guadalajara tan desconocida como la propia batalla que nos ocupa. A modo de resumen y utilizando el vocabulario de su noble oficio, José Romero Serrano da un rotundo paso al frente con esta obra hacia el conocimiento de nuestra historia reciente. 

Ismael Gallego Puchol

Director del Museo Histórico Municipal de Abánades
















miércoles, 28 de abril de 2021

La enfermera de Sigüenza - Segunda parte

LOS ITALIANOS

Matilde (a la derecha) con dos compañeras junto a una pieza de artillería

Entonces Matilde saca unas fotografías donde aparece con sus compañeras, sonrientes todas ellas, en distintos lugares de Sigüenza. Nos fijamos en las tres flores de lis bordadas en la solapa de su abrigo. Y nos surge la pregunta de si había intención por parte de los distintos grupos políticos de que las enfermeras se afiliasen a una u otra organización. Y le preguntamos por ello.

Recuerdo cuando venían los requetés para intentar convencernos a las enfermeras para que perteneciéramos a su organización. También tenía amigas que pertenecían a Falange. Y aunque a mí me gustaba mucho José Antonio Primo de Rivera, nunca fui falangista ni me afilié a nada. Hasta vinieron los carlistas y me dijeron que como monárquica que era debía llevar la boina roja y de hecho me la pusieron. Pero yo era únicamente una enfermera que estaba allí para atender a todo aquel que viniera al hospital. 

"Tocando el cielo" desde una de las torres de la Catedral de Sigüenza

¿Disponían de material médico y de los equipos necesarios?

En el hospital había de todo, no faltaba de nada.

¿Conoció a los soldados italianos que llegaron a Sigüenza con el CTV?

Sí los conocí. Los italianos llegaron una noche. Cuando me levanté para ir al hospital, me encontré toda la alameda llena de todo el material de guerra que trajeron. Como ese era mi camino de ida al hospital, tenía que atravesar entre todas aquellas cosas para acudir a mi turno.

Cuando iba por la carretera empezaron a decirme cosas que yo no entendía. Al principio pensé que eran piropos y que intentaban llamar mi atención y lo que trataban de advertirme es que me alejara de allí, porque no era seguro estar caminando entre cañones y material de guerra. Después sí, echaban muchos, muchos piropos (risas). Nos los encontrábamos por la calle y luego, claro está, en el hospital. Dentro del hospital tenían fama de ser muy tiernos. 

Distribución de las tropas del CTV italiano en los alrededores de Sigüenza. Archivo General Militar de Ávila.

¿Y notaba usted alguna diferencia entre ellos y los combatientes españoles o a la hora de la verdad, estando heridos, todos eran iguales?

Notaba una gran diferencia entre el comportamiento de ellos y de los españoles. Por ejemplo, si llegaba un herido al hospital y le dejaban en una camilla tendida en el suelo y se acercaba un oficial para estar con él, este le acariciaba el pelo o le pasaba la mano por la frente. A mí siempre me parecían actos misericordiosos realizados por buenas personas. Sin embargo, los españoles no lo veían así. Se burlaban de ellos llamándolos blandengues. Ellos no concebían actos así y se burlaban. Se consideraban mucho más duros.

¿Y una vez que partieron hacia el frente volvió usted a saber de ellos?

Después de la batalla volvieron derrotados porque claro, tuvieron un fracaso enorme en Guadalajara. Pasaron muchos por el hospital y cuando todo terminó ya no sé dónde fueron a parar. Se fueron desorganizando.

Legionarios italianos hechos prisioneros después de la Batalla de Guadalajara. Biblioteca Nacional de España.

Nosotros tuvimos en mi casa a dos alojados.

¿En serio? ¿Los recuerda? En este momento saca de una enorme caja que porta sobre sus piernas un par de tarjetas.

¡Claro! (sonríe). Eran el Maggiore Gaetano Baldoni y el Teniente Arando. Ambos estuvieron acogidos en mi casa y fue algo estupendo. De hecho, conservo aún unos tarjetones que ellos nos escribieron dándonos las gracias.

Su recuerdo despierta en usted una mirada cálida.

Es que siempre me pareció admirable que los italianos se estuvieran jugando la vida luchando por un país que no era el suyo, fuera de sus casas y tan lejos de sus familias. Yo siento un enorme agradecimiento por lo que hicieron. Muchos se dejaron la vida aquí. Por eso los recuerdo con muchísimo cariño.

Órdenes para el alojamiento de oficiales del CTV en Sigüenza. Archivo General Militar de Ávila.

¿Recibió alguna condecoración como reconocimiento a su trabajo de enfermera de guerra?

Durante la guerra se entregaron unas cruces al mérito militar y entregaron algunas de ellas a enfermeras del hospital. A unas chicas que no estuvieron todo el tiempo que estuve yo. A mí no me la dieron. Mis padres se fueron fuera de Sigüenza y yo me andaba ocho kilómetros para ir al hospital todos los días. Me quede en Sigüenza sola sin mis padres por seguir ayudando en el hospital y a mí no me dieron nada. Eso me dolió muchísimo porque me pareció una injusticia… pero no se me ocurrió decirlo a nadie.

¿De su experiencia en el hospital, que recuerda con más tristeza, y con más cariño?

Con más tristeza, ver a todos los heridos que llegaban, no poderlos atender a todos y verlos sufriendo… esto es lo más triste. Con más alegría, recuerdo la ilusión con la que acudíamos todas las enfermeras para curar a los heridos, acompañarlos y también la satisfacción de poder ser útiles, poder echar una mano en unos momentos tan difíciles.

Matilde Gamboa (derecha) en el patio del Hospital de Sangre (Palacio del Obispo)

¿Qué conclusión puede sacar de lo que vivió desde el inicio de la guerra hasta el final de la misma?

La guerra fue muy dura, muy dura.  Al principio temía muchísimo por la vida de mi padre. Sabía que si le encontraban le matarían. Pero después a mi padre ya no le perseguía nadie. Fue mucho peor antes. Cuando ya estaban los nacionales había bombas, había de todo, pero a mí no me importaba. Ya no iban a matar a mi padre.

Nos despedimos de nuestra enfermera de Sigüenza con otro texto, esta vez del relato “Viva la muerte” de Chaves Nogales, no sin antes agradecer de nuevo a Matilde Gamboa su testimonio y a Manuel Chaves Nogales su inspiración.

“A la historia lo que le interesa es su sentido, la significación histórica que pueda tener, y esa no se la dan nunca los mismos protagonistas, sino los que inmediatamente después de ellos nos afanamos por interpretarlo”.

Piense querido lector que a 85 años de distancia las cosas se ven de una forma bien distinta. Y es por ello que, desde la templanza que nos da el paso del tiempo, queremos homenajear a todas aquellas sanitarias de ayer. Y por supuesto a las de hoy. Ambas han tenido que lidiar, en condiciones de guerra, con el mayor de los enemigos para cuidar y sanar a los jóvenes de entonces, que en muchos de los casos son los abuelos de hoy. O en el peor de los destinos “poner su mano suave como un sedante sobre la frente del herido” para que en el último aliento no lo sintiera en soledad.

A todas aquellas mujeres que con silenciosa abnegación realizaron una labor encomiable sin esperar reconocimientos ni recompensas, a todas ellas, muchísimas gracias.

Disfrutándo de una soleada mañana de permiso con las compañeras

Texto: Rosa Moreno

Fragmentos de los artículos "Hospital de sangre" y "Viva la muerte" extraídos del libro de Manuel Chaves Nogales "A sangre y fuego"

Fotografías: Matilde Gamboa y Biblioteca Nacional de España

Mapa y documento: Archivo General Militar de Ávila 

jueves, 3 de diciembre de 2020

CIPRIANO MERA: general anarquista


L’HUMANITE del 3 de Enero de 1938

CIPRIANO MERA: general anarquista

Por Simone Tery

Madrid, diciembre.- Le he preguntado a Cipriano Mera, que manda hoy en día un cuerpo de ejército, y que fue uno de los militantes anarquistas más conocidos de España, que me contara su vida de militante.

- Mi vida no tiene ninguna importancia, me dijo amablemente. El pasado no cuenta. Lo único interesante es que a los veintiséis años yo no sabía ni leer ni escribir. Incluso me casé por la iglesia, ¡fíjate si era ignorante! Pero un día fui a ver a uno de mis compañeros que estaba en prisión. Era un anarquista. Saliendo de allí los policías me preguntaron por qué me relacionaba con un anarquista. Les dije que era amigo mío y que nunca me había preocupado por la política, lo que era verdad. Pero no quisieron creerme y me encarcelaron. 

Entonces Cipriano Mera cuenta cómo aprendió a leer y escribir en prisión y se hizo anarquista por contacto con otros anarquistas.

- ¿Qué más quieres que te diga? Termina

- ¡Cómo te condenaron a muerte por ejemplo!

- ¡Ya te digo que eso no tiene ninguna importancia! Es completamente normal que un obrero haga todo lo que pueda para que las desigualdades sociales desaparezcan, para que todos los hombres puedan pensar y vivir felices. Cuando me metían en la cárcel también era normal: la burguesía tiene que defenderse de sus enemigos, es algo habitual.

El 18 de julio de 1936, cuando estalló la rebelión, yo estaba en la cárcel por una huelga de la construcción en Madrid. Dos días después nos liberaron y delante de la cárcel había un camión lleno de armas y munición. Así que nos dieron fusiles, a mí y a mis camaradas. Imagínate la alegría con la que yo sujetaba aquel fusil. Pensaba que estaba soñando.

- ¿Y cómo llegaste a mandar un cuerpo de ejército?

- Es una historia divertida. Yo había hecho solamente treinta y seis días de servicio militar con veinte años, saqué un buen número. ¡Pero ya te digo que no sabía nada de lo militar! Enseguida nos enviaron a Carabanchel y luego a Getafe.

- ¿En qué regimiento?

- No tengo ni idea. Sólo sé que había fascistas en frente y que combatíamos, sin jefes. En julio del 36 recuperamos Guadalajara de los fascistas, tras un combate bastante duro. Fue en Buitrago donde los milicianos de la CNT me nombraron delegado de quinientos hombres. Un poco más tarde me eligieron delegado de todos los milicianos anarquistas para la provincia centro.

 

350 supervivientes de un total de 1000  

Pero el enemigo tenía muchas armas y nos obligaron a retroceder hasta Cebreros. Luego nos enviaron a la región de Teruel, donde recuperamos seis o siete pueblos. Entonces ocurrió la marcha sobre Madrid, en noviembre, y nos reclamaron urgentemente mil voluntarios para Madrid.

Salimos de noche en camiones, y a la mañana siguiente contraatacamos en la Casa de Campo y avanzamos hasta el cerro de Garabitas. Yo no había engañado a mis camaradas diciéndoles que se trataba de morir: ¡al cabo de dos días sólo quedaban 350 de los 1000! Después de eso Pozuelo y Aravaca fueron tomados por el enemigo.

 

Nos hace falta un ejército disciplinado

Fue en ese momento cuando cambié radicalmente de opinión. Comprendí que el valor de los milicianos no era suficiente para vencer a los fascistas, y que sólo se puede vencer a un ejército disciplinado oponiéndole otro ejército disciplinado. Comprendí que era totalmente necesario terminar con las milicias, y ayudé a crear la 39 brigada del ejército regular. Después el general Miaja me nombró jefe de división. Mira si es curioso: ¡de simple miliciano fui ascendido directamente a jefe de la 14 división! Luego nos enviaron a Brihuega cuando se rompió el frente de Guadalajara, e hicimos retroceder a los italianos hasta Jela.

 

 

Después participamos en la ofensiva de Brunete, y me nombraron jefe de cuerpo de ejército. ¡Y aquí estoy!

- Entre todas las sorpresas de esta guerra de España, para mí una de las más inesperadas es ver un anarquista mandar una unidad regular, ¡hablar de disciplina como haría un comunista!

- Hoy en día no se trata de anarquismo ni de comunismo. Entre los soldados no sólo hay anarquistas y comunistas, sino republicanos, socialistas, ¡de todo! Pero yo no lo quiero saber, sólo quiero saber de antifascistas. Y yo también, por el momento, no quiero ser otra cosa que un soldado antifascista.

 

He entendido lo que es la disciplina

Qué quieres, al principio de la guerra había muchas cosas que yo no entendía todavía. Pero una persona con el tiempo cambia su manera de ver las cosas, la realidad se encarga de darle lecciones. Así yo creía que se podía esperar todo de la bondad de los hombres, de su entusiasmo. Pero he descubierto que la autodisciplina es algo muy relativo porque interviene el instinto de conservación. Un miliciano puede lanzarse al combate con ardor, pero las razones del cañón y los morteros son más fuertes que su voluntad de vencer y le incitan a salvar su vida. Por eso hace falta que una voluntad externa tome el lugar de la suya propia, que se está tambaleando. Si al hombre no se le impone una disciplina desde fuera, toda su dedicación, todos sus esfuerzos se pierden.

La libertad individual está muy bien, pero siempre que no perjudique el interés de la colectividad. Yo he visto buenos camaradas que nos han hecho daño y que se han echado a perder abusando de su libertad.

 

¡Ganar la guerra!

Mera se quedó en silencio un instante. Su rostro conmovedor se endureció.

- Para mí, prosiguió con una voz ardiente, sólo cuenta una cosa: GANAR LA GUERRA. Sólo hay un problema a resolver: GANAR LA GUERRA. Todo el resto depende de eso: GANAR LA GUERRA.

Ganar la guerra, repitió, y no solamente por España. La misión de nosotros los españoles es parar el fascismo, porque si triunfara en España se implantaría luego en Francia y a continuación en el mundo entero, y eso sería el fin del proletariado.

Es por eso por lo que debemos olvidar por el momento nuestras ideologías particulares. En los días de la milicia, mientras que nos dedicábamos a discutir, discutir, discutir, el enemigo continuaba avanzando, avanzando, avanzando. No hay que discutir, hay que vencer. Y para vencer, hace falta primero y ante todo disciplina.

Por eso como militar acepto resueltamente el mando único. Está claro que no hay dos maneras de mandar un ejército, sino una sola.

Y para eso hace falta una voluntad única, un solo hombre. Hace falta que todos los jefes obedezcan a ese hombre, la primera virtud  de un jefe militar es la obediencia. Si no sabes obedecer no sabes mandar.

 

Traducido por el Coronel Carlos Ovejas del Instituto de Historia y Cultura Militar