Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades

Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades - Museo Histórico, C/ Puente de las Eras, Nº 5, 19432 Abánades (Guadalajara) España.
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jueves, 25 de noviembre de 2021

Historia militar de la Batalla Olvidada

UN PASO AL FRENTE

Portada del nuevo libro del Coronel José Romero Serrano

Pronto tendrás entre tus manos un novedoso libro cuyo contenido viene a paliar, en parte, un vacío tan misterioso como incomprensible en la historiografía general del conflicto. Se trata de un concienzudo estudio de una de las batallas más desconocidas de la Guerra Civil Española: la Batalla del Alto Tajuña o "Batalla Olvidada", ofensiva y contraofensiva que tuvo lugar en marzo y abril de 1938 entre las localidades de Abánades y Riba de Saelices.

Libro novedoso, como apunto, ya que se trata de una aproximación a la batalla desde una óptica estrictamente militar. Algo que los amantes de la historia echamos mucho de menos en las librerías especializadas. El autor comparte generosamente con nosotros sus conocimientos geográficos, de organización, de estrategia e históricos y nos sitúa magistralmente sobre el terreno gracias a su relato y a las enriquecedoras aportaciones de sus colaboradores, la documentación inédita y el material gráfico de época.



José Romero Serrano observando el campo de batalla desde el Otero de Sacecorbo

Con el objetivo de ilustrar la crudeza de los combates y de una forma didáctica el autor ha utilizado imágenes de las recreaciones históricas organizadas por la asociación madrileña de recreación histórica "Frente de Madrid 1936/39" que año tras año, con escrupuloso rigor, respeto y fidelidad a los hechos, se han convertido en un referente, a nivel nacional e internacional, como evento de promoción histórico-cultural y valioso recurso turístico.

Como me comentaba el autor no se trata del libro definitivo sobre la "Batalla Olvidada", ni mucho menos, pero sí una enorme contribución y ejercicio de concreción dentro de un campo de investigación que aveces se nos presenta infinito e imposible. Valiosa es también la puesta en valor de una comarca de Guadalajara tan desconocida como la propia batalla que nos ocupa. A modo de resumen y utilizando el vocabulario de su noble oficio, José Romero Serrano da un rotundo paso al frente con esta obra hacia el conocimiento de nuestra historia reciente. 

Ismael Gallego Puchol

Director del Museo Histórico Municipal de Abánades
















jueves, 3 de diciembre de 2020

CIPRIANO MERA: general anarquista


L’HUMANITE del 3 de Enero de 1938

CIPRIANO MERA: general anarquista

Por Simone Tery

Madrid, diciembre.- Le he preguntado a Cipriano Mera, que manda hoy en día un cuerpo de ejército, y que fue uno de los militantes anarquistas más conocidos de España, que me contara su vida de militante.

- Mi vida no tiene ninguna importancia, me dijo amablemente. El pasado no cuenta. Lo único interesante es que a los veintiséis años yo no sabía ni leer ni escribir. Incluso me casé por la iglesia, ¡fíjate si era ignorante! Pero un día fui a ver a uno de mis compañeros que estaba en prisión. Era un anarquista. Saliendo de allí los policías me preguntaron por qué me relacionaba con un anarquista. Les dije que era amigo mío y que nunca me había preocupado por la política, lo que era verdad. Pero no quisieron creerme y me encarcelaron. 

Entonces Cipriano Mera cuenta cómo aprendió a leer y escribir en prisión y se hizo anarquista por contacto con otros anarquistas.

- ¿Qué más quieres que te diga? Termina

- ¡Cómo te condenaron a muerte por ejemplo!

- ¡Ya te digo que eso no tiene ninguna importancia! Es completamente normal que un obrero haga todo lo que pueda para que las desigualdades sociales desaparezcan, para que todos los hombres puedan pensar y vivir felices. Cuando me metían en la cárcel también era normal: la burguesía tiene que defenderse de sus enemigos, es algo habitual.

El 18 de julio de 1936, cuando estalló la rebelión, yo estaba en la cárcel por una huelga de la construcción en Madrid. Dos días después nos liberaron y delante de la cárcel había un camión lleno de armas y munición. Así que nos dieron fusiles, a mí y a mis camaradas. Imagínate la alegría con la que yo sujetaba aquel fusil. Pensaba que estaba soñando.

- ¿Y cómo llegaste a mandar un cuerpo de ejército?

- Es una historia divertida. Yo había hecho solamente treinta y seis días de servicio militar con veinte años, saqué un buen número. ¡Pero ya te digo que no sabía nada de lo militar! Enseguida nos enviaron a Carabanchel y luego a Getafe.

- ¿En qué regimiento?

- No tengo ni idea. Sólo sé que había fascistas en frente y que combatíamos, sin jefes. En julio del 36 recuperamos Guadalajara de los fascistas, tras un combate bastante duro. Fue en Buitrago donde los milicianos de la CNT me nombraron delegado de quinientos hombres. Un poco más tarde me eligieron delegado de todos los milicianos anarquistas para la provincia centro.

 

350 supervivientes de un total de 1000  

Pero el enemigo tenía muchas armas y nos obligaron a retroceder hasta Cebreros. Luego nos enviaron a la región de Teruel, donde recuperamos seis o siete pueblos. Entonces ocurrió la marcha sobre Madrid, en noviembre, y nos reclamaron urgentemente mil voluntarios para Madrid.

Salimos de noche en camiones, y a la mañana siguiente contraatacamos en la Casa de Campo y avanzamos hasta el cerro de Garabitas. Yo no había engañado a mis camaradas diciéndoles que se trataba de morir: ¡al cabo de dos días sólo quedaban 350 de los 1000! Después de eso Pozuelo y Aravaca fueron tomados por el enemigo.

 

Nos hace falta un ejército disciplinado

Fue en ese momento cuando cambié radicalmente de opinión. Comprendí que el valor de los milicianos no era suficiente para vencer a los fascistas, y que sólo se puede vencer a un ejército disciplinado oponiéndole otro ejército disciplinado. Comprendí que era totalmente necesario terminar con las milicias, y ayudé a crear la 39 brigada del ejército regular. Después el general Miaja me nombró jefe de división. Mira si es curioso: ¡de simple miliciano fui ascendido directamente a jefe de la 14 división! Luego nos enviaron a Brihuega cuando se rompió el frente de Guadalajara, e hicimos retroceder a los italianos hasta Jela.

 

 

Después participamos en la ofensiva de Brunete, y me nombraron jefe de cuerpo de ejército. ¡Y aquí estoy!

- Entre todas las sorpresas de esta guerra de España, para mí una de las más inesperadas es ver un anarquista mandar una unidad regular, ¡hablar de disciplina como haría un comunista!

- Hoy en día no se trata de anarquismo ni de comunismo. Entre los soldados no sólo hay anarquistas y comunistas, sino republicanos, socialistas, ¡de todo! Pero yo no lo quiero saber, sólo quiero saber de antifascistas. Y yo también, por el momento, no quiero ser otra cosa que un soldado antifascista.

 

He entendido lo que es la disciplina

Qué quieres, al principio de la guerra había muchas cosas que yo no entendía todavía. Pero una persona con el tiempo cambia su manera de ver las cosas, la realidad se encarga de darle lecciones. Así yo creía que se podía esperar todo de la bondad de los hombres, de su entusiasmo. Pero he descubierto que la autodisciplina es algo muy relativo porque interviene el instinto de conservación. Un miliciano puede lanzarse al combate con ardor, pero las razones del cañón y los morteros son más fuertes que su voluntad de vencer y le incitan a salvar su vida. Por eso hace falta que una voluntad externa tome el lugar de la suya propia, que se está tambaleando. Si al hombre no se le impone una disciplina desde fuera, toda su dedicación, todos sus esfuerzos se pierden.

La libertad individual está muy bien, pero siempre que no perjudique el interés de la colectividad. Yo he visto buenos camaradas que nos han hecho daño y que se han echado a perder abusando de su libertad.

 

¡Ganar la guerra!

Mera se quedó en silencio un instante. Su rostro conmovedor se endureció.

- Para mí, prosiguió con una voz ardiente, sólo cuenta una cosa: GANAR LA GUERRA. Sólo hay un problema a resolver: GANAR LA GUERRA. Todo el resto depende de eso: GANAR LA GUERRA.

Ganar la guerra, repitió, y no solamente por España. La misión de nosotros los españoles es parar el fascismo, porque si triunfara en España se implantaría luego en Francia y a continuación en el mundo entero, y eso sería el fin del proletariado.

Es por eso por lo que debemos olvidar por el momento nuestras ideologías particulares. En los días de la milicia, mientras que nos dedicábamos a discutir, discutir, discutir, el enemigo continuaba avanzando, avanzando, avanzando. No hay que discutir, hay que vencer. Y para vencer, hace falta primero y ante todo disciplina.

Por eso como militar acepto resueltamente el mando único. Está claro que no hay dos maneras de mandar un ejército, sino una sola.

Y para eso hace falta una voluntad única, un solo hombre. Hace falta que todos los jefes obedezcan a ese hombre, la primera virtud  de un jefe militar es la obediencia. Si no sabes obedecer no sabes mandar.

 

Traducido por el Coronel Carlos Ovejas del Instituto de Historia y Cultura Militar



 
   

jueves, 2 de abril de 2020

La ofensiva del Alto Tajuña - Segunda Parte


“Al día siguiente los combates fueron aún más duros”, como recordaba Cipriano Mera en sus memorias. El avance se ralentizó y se hizo más penoso. La 39 brigada se encontraba frente a La Nava. Sin carros y hostigada por la aviación, sus asaltos contra los fortines no tuvieron éxito. La 6ª División envió a su 66 brigada para tomar el relevo, pero sus intentos también se saldaron con un fracaso. En el sector oriental, la 70 brigada mixta retomó el ataque contra el Puntal del Abejar con más fortuna. Con el apoyo de la artillería y los tanques logró tomar uno a uno los fortines enemigos. Su avance prosiguió hacia el norte, y rubricó su jornada con la toma de la cota 1206 frente a La Molatilla.

La Batalla Olvidada 2019. Imagen cortesía de Ángel Fotografía
Al amanecer del 3 de abril, los refuerzos franquistas de la 152ª División emprendieron un contraataque contra la 66 brigada en La Nava, ganándole algunas posiciones. Con el apoyo de tanques, los republicanos recuperaron parte del terreno perdido. En los flancos de la 66, las brigadas 2 y 39 trataron de envolver La Nava. Por la izquierda, la 39 brigada tomó la cota 1120, alcanzando el vértice Valdelagua, aunque el contraataque de la 1ª bandera de la Legión la obligó al repliegue. Por la derecha, la 2 se estancó frente a la cota 1190, no consiguiendo confluir con la 39 y cerrar la pinza. Entretanto, en el sector oriental, al final del día se tomó La Molatilla, quedando Sotodosos bajo una seria amenaza.

Itinerarios del Ejercito Franquista para la evacuación de heridos durante la batalla.
Mera comenzó a emplear sus reservas el día 4. Parte de la castigada 39 brigada fue relevada. La 138 brigada ocupó la línea de la 2, por lo que esta quedó con las manos libres para asaltar la cota 1190 con todas sus fuerzas, cayendo finalmente en sus manos por un ataque desde el flanco derecho. Con la ayuda de tres carros, la 66 brigada coronó la toma de La Nava haciendo abundantes prisioneros. Algunos soldados franquistas que huían se refugiaron en una paridera al noroeste del fortín, quedando aislados en mitad del avance republicano, que consiguió internarse dos kilómetros hacia el norte. Para el mando franquista se trataba probablemente el momento más delicado de la batalla, pero los republicanos no lograron progresar mucho más.

Fotografía cortesía de Silvia Flich
En el avance de las dos masas del IV Cuerpo, una posición había quedado entre medias, formando una cuña en la línea republicana. Se trata de La Mocasilla, el último baluarte franquista en las tierras altas. La 70 brigada mixta se empleó a fondo en su captura, pero las adversidades se sucedían. La aviación franquista, cada vez más numerosa, continuaba hostigando el avance, y los tanques propios eran reacios a atacar, cayendo en situaciones de indisciplina abierta. Pese a que se tomaron algunos fortines de las cotas bajas a lo largo de esa jornada y la siguiente, el vértice de La Mocasilla permaneció en manos franquistas.

Entre los días 5 y 7 de abril llegó el equilibrio al campo de batalla. El ímpetu de la ofensiva republicana se diluía en acabar con resistencias locales, como la de los huidos de La Nava. La I bandera de la Legión y el III tabor de Alhucemas asaltaron repetidas veces la cota 1120, clave en la recuperación de La Nava, pero los defensores de la 39 brigada resistieron. Al día siguiente se redoblaron los esfuerzos. Con ayuda de una importante preparación artillera, legionarios y Regulares desalojaron a los defensores. Su asalto se complementó con el del 3 batallón de Arapiles y el Tercio de Nuestra Señora del Camino contra la 2 brigada mixta, en el otro flanco de La Nava. También se saldó con éxito. Con este movimiento envolvente, la posición, en manos de la 66 brigada, quedaba muy comprometida, y los defensores fueron empujados hacia el sur. No se logró expulsarlos totalmente de la meseta, y los republicanos supervivientes se reagruparon en uno de los fortines –La Nava 3, en la cota 1159-. Los atacantes intentaron proseguir su avance el día siguiente, pero sus asaltos fueron rechazados frente al Vértice Cerro y el Alto de la Casilla (cota 1145), posiciones defendidas por la 138 y 39 brigadas mixtas.

Cipriano Mera visitando el frente. Archivo Rojo
El frente no se reactivó hasta el 16 de abril. El mando franquista dispuso que se emprendiese una contraofensiva para eliminar el entrante oriental tomado por los republicanos. Había de ejecutarla una brigada de maniobra compuesta por cinco batallones de la 152ª División. Apoyando a la infantería, una importante masa artillera (hasta 22 baterías). Los batallones se habían reforzado con morteros adicionales, a fin de concentrar un cañoneo de gran intensidad que abrumase a los defensores. Tal potencia de fuego iba a desatarse contra el 109 batallón de la 28 brigada mixta republicana. A las 8:50 comenzó la preparación artillera contra La Molatilla. Tras dos horas, la aviación culminó el bombardeo, y las tropas se lanzaron al asalto.  El 109 batallón, atacado simultáneamente por tres flancos, se replegó al Puntal del Abejar, sufriendo muchas bajas en la retirada. Las bocas de fuego franquistas se concentraron sobre esta posición, pero pese a los consecutivos asaltos, los republicanos no cedieron.

Fotografía cortesía de Silvia Flich
El 17 de abril no decreció la presión artillera, pero no se produjeron nuevos asaltos hasta la noche del día siguiente. Los regulares se lanzaron contra La Mocasilla y el Puntal del Abejar, así como contra las posiciones en torno a Abánades, pero fueron frenadas por la resistencia republicana. Con esos últimos intentos, la contraofensiva –y la batalla misma- se podían dar por finalizadas.

Los objetivos de unos y otros no se habían cumplido: los republicanos no consiguieron cortar la Carretera de Francia, ni distraer fuerzas del frente aragonés, mientras que la contraofensiva franquista se estrelló contra las defensas republicanas. La ganancia territorial para el IV Cuerpo fue exigua, de un valor estratégico limitado al control de varias alturas y un puente sobre el Tajuña, en Abánades. Las cifras de bajas sobrecogen: los republicanos sufrieron más de 4000 (3716 heridos y enfermos, 292 muertos, 52 desaparecidos más un número indeterminado de bajas en la contraofensiva franquista), y los franquistas en torno a las 2885 (319 muertos, 1495 heridos, 671 desaparecidos, más unas 400 bajas sin contabilizar, la mayoría sufridas por el 2 batallón de Milán). El total asciende a un mínimo aproximado de 7000 bajas. La tenacidad de los hombres del IV Cuerpo, fuera de toda duda, le reportó a Mera su ascenso a teniente coronel.

Ilustración de Alfredo González Ruibal
[1] Gracias a Julián Dueñas por su ayuda desinteresada en la cesión de documentación inédita sobre los combates del Alto Tajuña y los Montes Universales procedente del Archivo General Militar de Ávila (AGMAV), así como por sus correcciones sobre estos particulares.

[2] Los franquistas llegaron a desplegar unos 40.000 hombres en el Alto Tajuña en esos días. En el caso del Ejército Popular las estimaciones son más complicadas, pero rondarían los 30.000 soldados.

La Batalla Olvidada 2019. Imagen cortesía de Ángel Fotografía
Documentos: AGMAV
Fotografías: Silvia Flich y Ángel Fotografía
Ilustración: Alfredo González Ruibal
Textos: Luís Antonio Ruiz Casero