Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades
Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades - Museo Histórico, C/ Puente de las Eras, Nº 5, 19432 Abánades (Guadalajara) España.
viernes, 29 de junio de 2012
Buenaventura Leris, un músico en las trincheras I
miércoles, 13 de junio de 2012
El puente de los valientes II
Museo Histórico Municipal de Abánades |
El eco de los disparos se
ha disipado en el aire claro de la tarde primaveral y Abánades regresa poco a
poco de su peculiar viaje a los 30, aquella década crucial, intensa y terrible
de la historia de España. Ha sido un vívido periplo en el tiempo, pese a la
brevedad del fin de semana y no solo ha habido guerra o evocaciones de ella. El
“Café Cantante” de la noche del sábado lleno de copla la noche serena del lugar
con el arte de Manuel Rey en una estampa de antaño que arrancaba sonrisas de
nostalgia a los más mayores. Soldados de ambos bandos y vecinos del lugar,
ataviados también a usanza de la época, prolongaron una madrugada insólita y
alegre al son de la dulzaina que alguien trajo de algún lado… ¿cuánto tiempo
hacía de la última vez?, ¿eran aún jóvenes los que hoy sonríen con indulgencia
la escena sentados en el poyo?. Es la estampa entrañable de un pequeño pueblo
que busca su vitalidad, paradójicamente evocando su historia más terrible, pero
su historia al fin, una apuesta aventurada pero honesta en que se fundamente el
proyecto de desarrollo comunitario “La Batalla Olvidada”, que enmarca las
jornadas que ahora concluyen.
Manuel Rey durante su actuación |
Y es con esta estampa con
la que preferimos quedarnos, aunque para valorarla en todo lo que tiene sea
oportuno también contemplar la otra, la terrible pero no menos plausible del
puente de Abánades cubierto de soldados muertos. El puente de los valientes,
que la noche anterior bailaban con las mozas del lugar al son de la dulzaina…
Mierda de guerras.
El puente de los valientes I
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Soldados de la 138 Brigada Mixta defienden el puente grande de Abánades Fotografía de Sergio González
En medio del fuego
incesante que mantienen sin tregua los defensores del Ejército Popular, la I
Bandera se lanza al asalto del puente de Abánades. Es una carnicería, las armas
automáticas siegan el empuje de los legionarios, que pagan con la vida el
coraje de su acometida cubriendo de cadáveres el modesto paso sobre el Tajuña.
El contraataque republicano no por igualmente valeroso tiene mejor suerte y son
ahora los que combaten bajo la bandera tricolor quienes caen bajo el plomo de
las ametralladoras nacionales. Se mezclan los cuerpos de unos y otros soldados
en la tétrica hermandad de la muerte, encontrando al fin la paz que los vivos
se niegan. El puente de Abánades es un espectáculo estremecedor, dantesco, la
semblanza terrible y clarificadora de lo que supone una guerra civil, algo que
los mas de 400 espectadores de la recreación se llevan bien impresa en la
retina y se desea que también en sus reflexiones.
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Escena final de la recreación histórica Fotografía de Vicente Valero
Pero el rigor de la
tragedia no tarda en diluirse para sosiego de todos y al sonar los tres pitidos
acordados, muertos de unos y otros se levantan del lecho de cemento del puente,
para abrazarse sonríentes comentando los lances y magulladuras del episodio.
También el público se acerca ahora que ha cesado el tiroteo, para departir y
fotografiarse con los recreadores que han venido desde toda España para evocar
una batalla olvidada hace 74 años en este rincón de La Alcarria. El ambiente se
ha tornado festivo y los niños recogen casquillos del suelo, como antaño
nuestros padres y abuelos de los mismos campos de batalla, pero de estos no ha
salido el proyectil que ha acabado con la vida nadie y, divertidos, posan con
los soldados tocados con sus cascos, enormes para las cabezas infantiles. Las
II Jornadas de Promoción Histórico Cultural del Alto Tajuña están a punto de
concluir con el acto de clausura en el que republicanos y nacionales se
rendirán honores militares antes de romper filas y entregarse al abrazo
fraternal que la historia negó a nuestros mayores.
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Álvaro Falquina durante su conferencia sobre arqueología de la GCE en Abánades Fotografía de Jorge Fernández
Todo esto pasa en Abánades
un 10 de junio de 2012, pero empezó tres días antes, con la proyección de las
obras presentadas a la “II Muestra de Cortos de Recreación Histórica”, cuyo
primer galardón se ha ido para Cataluña con la obra “Gotas de Agua”, aunque no
el jamón de recebo que acompaña al premio y del que dieron buena cuenta los
combatientes, como establece ya la tradición del evento. Exposiciones,
conferencias, concursos y presentaciones de libro completaban un programa de
actividades que parece más propio de un pueblo menos pequeño, pero no menos
celoso de su patrimonio, su historia y su encanto sobre el Tajuña. Algo en lo
que todos los visitantes no dejan de coincidir mientras recorren el pequeño
museo y centro de actividades que son hoy, debidamente reformadas, la antigua
escuela y fragua.
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Fernando Calvo presentando su libro Fotografía de Jorge Fernández Textos de Miguel Ortego - Frente de Madrid |
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