Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades

Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades - Museo Histórico, C/ Puente de las Eras, Nº 5, 19432 Abánades (Guadalajara) España.
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sábado, 10 de octubre de 2020

¿Tiene vida el museo?

¿TIENE VIDA EL MUSEO?
 
  
"Memorias de África" en el Museo Histórico Municipal

El título de este pequeño escrito plantea un pregunta que desde el punto de vista de la biología sería un sinsentido, ¿cómo van a tener vida los trozos de metralla, las vainas de artillería, las latas y las banderas?. Los objetos materiales que allí se exponen, desde esta perspectiva todos los museos son inertes, ahora bien, los museos cobran vida en el momento en el que el espectador, visitante, se acerca a observar estos “art-factos” que allí se exponen, aquí encontramos el sujeto y el objeto.

La obra de arte “arte-facto” hecha por el hombre y que se encuentra en todos los museos, exceptuando los museos de ciencias naturales, distinguiendo de esta manera la naturaleza “fisis”  de lo cultural “cultivo del espíritu humano”. La naturaleza “fisis” es como es, no suele ser mutable y en todo caso es casi predecible, y suele llevarnos a términos concretos y es más fácil de estudiar que la naturaleza humana.

En la naturaleza hay auténticas maravillas para los sentidos esculpidas por los fenómenos naturales y el paso del tiempo (de lo bello y lo sublime), la acción del hombre está trastocándolo, evitémoslo, no hay otro planeta.

Centrémonos en el espíritu humano que produce las obras de arte. Decíamos que en todo museo está el objeto expuesto y el sujeto que lo observa, es aquí en donde creo que el museo recobra vida, cuando el espectador se introduce en el objeto, quiere saber el por qué de las cosas, trata de captarlo con el intelecto y quiere explicaciones a la catarata de preguntas que le surgen de todos los rincones. La curiosidad por las cosas es el motor del conocimiento y el preguntarse continuamente por lo que hay, esta curiosidad que es muy personal apunta en varias direcciones dependiendo del sujeto, no tanto del objeto a estudiar, de este modo según la formación, actitud ética, la cultura de cada uno, en definitiva según sea el sujeto así serán sus preocupaciones de esta manera exigiremos explicaciones técnicas sobre los materiales utilizados tanto desde la física, la química y las ciencias positivas. Si tenemos una vaina de artillería querremos saber todo lo referente a este artefacto, el calibre, el alma del cañón, su potencia explosiva, el alcance... Estas preguntas son extensibles a cada uno de los objetos, ametralladoras, fusiles, bombas de mano, en definitiva, no nos preguntamos por el fin ni las causas no pasamos del análisis material del objeto. Pero como todo está concatenado y aunque se tenga preferencia por lo técnico no se deja de ver el fin y en este museo los objetos que aquí se exponen tienen como fin el doblegar por la fuerza al contrincante, vencer al enemigo. Cuando fracasa la política en el parlamento mediante el convencer “vencer con argumentos” esto implica negociación, ceder pues nunca la razón, en su totalidad, está en una parte, cuando se trata imponer por la fuerza se pierde la razón: quizás el hombre siempre fue así.  

En Carrascosa del Tajo hay un bar conocido como el de La Fermina, este bar tiene en sus paredes un auténtico museo etnográfico todo tipo de “arte-factos”, utensilios para la vida cotidiana, lo expuesto tiene su arte razón de ser práctico, el fin de estos utensilios era hacer más llevadera o de alguna manera domeñar algunos aspectos de la dura vida del labriego antes de la mecanización del campo.

    Más arriba hablábamos de naturaleza y espíritu humano, diremos que la familia es la única organización natural, las demás son convencionales, inventadas por el hombre, no somos eremitas y tampoco nos gusta a la mayoría como cenobitas, luego vivimos en organizaciones sociales, pueblos, ciudades. Estado fruto de ese hacer marcado por la necesidad de convivencia lo que llamamos sociedad sin perder la vista al individuo y su libertad.

Pero volvamos al museo, aunque en ningún momento lo perdimos de vista, antes hablábamos de los objetos materiales llamemos los duros, las banderas tienen toda una carga emotiva un significado son trozos de tela coloreados y algunos hombres son capaces de matar o morir ante tal signo. Estamos entrando en lo más escabroso pero no menos real de nuestro museo, he puesto como referencia las banderas que aglutinan de una manera inmaterial todo aquello que tratamos de narrar el por qué, el fin y las consecuencias.     

El museo es muy rico en matices, hay que entender que en una guerra todo gira en torno en servir a los combatientes, esta actitud por mi parte en buscar la esencia de las cosas virtud o defecto de la filosofía me hace perder detalles que darían luz a muchos interrogantes, hay cantidad de objetos que nos hablan del porqué de las cosas, desde las más simple a las más complejas, desde una medalla y un tintero a los uniformes de los combatientes.

Mi pregunta es si el museo está vivo y la respuesta hasta ahora es que depende del espectador pues los actores ya hicieron el trabajo y muchos murieron por ello. Aquí abrimos otra cuestión, la historia se nos muestra  en nuestras indagaciones puesto que los hechos ocurrieron. “La historicidad existencia real comprobables estos acontecimientos”, esto implica una búsqueda de la verdad. ¿Hay perspectiva histórica para analizarlos sin emotividad y pasión?. Por otra parte tenemos el historicismo, de qué manera ha incidido en nuestra forma de entender la vida, sin lugar a dudas una guerra civil traumatiza y la repercusión es patente en cuanto observamos a las personas más cercanas, por edad, al conflicto.

Quizá sea este un nuevo apartado que deba afrontar el museo para sentirse más vivo, no sólo ser una mostración que es un gran logro sino también una demostración o sea un debate sobre el por qué, el conflicto en sí y las consecuencias.

No debemos tener miedo a asumir este reto, al igual que podemos someter a crítica las guerras carlistas también debiéramos someter a crítica, debate público, nuestra guerra civil de esta manera arrojaríamos a los guerra-civilistas y profundizaríamos en la democracia. Hoy, afortunadamente, la innovación tecnológica nos libra de las precariedades del pasado, todo tiene su coste y este es el deterioro ecológico, seamos capaces que la otra pata que sustenta el progreso “la paz social” esta sólo se obtiene con más y mejor Democracia. 

 

Abánades, a dos de septiembre del dos mil veinte

 

Antonio Gutiérrez Layna


                                                                                               



sábado, 5 de noviembre de 2016

El Museo - Primera Parte

Sala Principal del Museo Histórico Municipal de Abánades

Ellos se fueron y nos dejaron sus cosas
Teníamos dos locales de propiedad municipal sin ningún uso, aprovechando un ofrecimiento del Gobierno Central en la legislatura de Zapatero para fomentar el empleo, política keynesiana, la corporación municipal con José Mª Gutiérrez, solicitó y obtuvo fondos para reformar los locales. En principio se pensó en hacer un museo etnográfico recopilando utensilios de la casa, de la vida cotidiana y de las labores del campo. Este tipo de museos lo hay casi en cada pueblo, no obstante cuando entramos en el Museo Municipal de los Espacios Históricos, que así lo llamamos, la parte que da a las ventanas recoge una amplia muestra de estas ocupaciones.
Las circunstancias marcan el devenir histórico, en nuestro pueblo se mantuvo el frente durante gran parte de nuestra Guerra Civil. Miles de hombres armados se enfrentarían entre sí…
Por casualidad, un fin de semana llegó a nuestro pueblo a hospedarse en el Hotel Rural Los Ánades, el alma de este proyecto, Ismael Gallego. Su pasión por la historia reciente nos desenterró lo que teníamos oculto. Los habitantes de Abánades fueron aportando utensilios y chatarra que Ismael fue catalogando y, con ayuda de Luis Miguel Foguet, especialista en este tipo de materiales, fueron dando cuerpo a lo que hoy es el Museo.
Cuando uno se acerca a un museo como éste, donde no hay perspectiva histórica, los prejuicios afloran más que en otro tipo de análisis histórico o cultural. Por mi parte, quiero acercarme a estos objetos que aquí se muestran con una actitud analítica metiéndome en la piel de los protagonistas desde un punto de vista humano y filosófico. Este propósito es harto complicado, ya que lo más fácil es tomar una postura y ensalzar las hazañas gloriosas de cualquiera de los dos bandos.
Sin más preámbulo paseémonos por el Museo. Como ya hemos dicho, el Museo está compuesto por la antigua escuela y lo que era la fragua, tiene forma de ele, el lado más largo corresponde a la escuela y el más corto a la fragua. Entrando queda a la izquierda la sala más amplia con un proyector y sillas colocadas frente a la pantalla.
Indagando en la historia de nuestro pueblo durante la guerra y la contienda en general, el Museo ha generado su propia historia y ésta ha sido grabada y recopilada en material gráfico recogido de las recreaciones que cada año se hacen el segundo domingo de junio. En esta sala de proyecciones se han logrado acumular testimonios de algunos protagonistas de la época, así como cortos con explicaciones de arqueólogos y estudiosos de la materia. Tanto las recreaciones como los demás protagonistas procuran mostrar lo ocurrido dejando que cada uno saque sus propias conclusiones. Al fondo de esta sala sobresale la figura de un cura, preconciliar, sobre un púlpito de forja. Recuerdo que este púlpito estaba en la iglesia cuando yo era pequeño y los días de fiesta mayor, el sacerdote nos sermoneaba desde arriba, era la época del Nacional Catolicismo. Como ya hemos dicho, en el lado izquierdo, frente a la ventana, hay una muestra de la vida cotidiana de los labriegos y pastores de la zona.
En la pared de enfrente cuelgan fotografías de bombardeos y defensa de Madrid. Son exposiciones temporales cedidas por algún apasionado del tema.
Bajo las fotografías, sobre unos cajones de transporte de material, encontramos una variedad de bombas clasificadas en función de su tamaño y su uso. Así tenemos, como si de muñecas rusas se tratara, colocadas de menor a mayor toda una muestra de piezas de artillería. Otro apartado está dedicado a las que fueron lanzadas por obuses, carros de combate y, por último, las de mayor tamaño, que fueron lanzadas desde aviones. Unas están intactas, aunque desactivadas, otras explosionadas o fragmentadas. Para los interesados en la materia, esta muestra abre un gran campo de curiosidades. Mi reflexión se inclina a lo que en filosofía entenderíamos como potencia y acto. Cuando el ingeniero diseña estos arte-factos, busca la máxima eficacia para el momento de la explosión, acto, para ello el equipo diseñador utilizará todos los conocimientos, tanto de la física como de la química, para llegar a un buen término.
Nos dice Aristóteles: «Por naturaleza, todas las cosas nos llevan al fin». Los técnicos han hecho su trabajo, tienen que comprobarlo sobre los restos de la explosión, sobre los muertos en que fallaron sus predicciones. El conocimiento técnico en las guerras progresa de una forma desaforada, no así en las relaciones humanas que busca soluciones después de los conflictos.
Cada apartado de los que trataremos paseando por el museo podría ser un ensayo sobre la materia, ya que estos objetos concentran gran parte de la historia, por su interrelación, de los actores de la primera mitad del siglo XX. Los Túpolev rusos, Fiat italianos y Junkers alemanes lanzaron estas bombas. Sobre la internacionalización del conflicto hablaremos más adelante.
Hay algunas frases que se han dicho sobre las guerras:
Esto es la guerra, no hay normas.
Sálvese quien pueda, todo está permitido.
La guerra es la madre de todas las cosas, interpretado como la dialéctica de la destrucción muerte y creación.
Si quieres la paz prepárate para la guerra. Viejo aforismo latino en el cual muestra al hombre como un lobo para el hombre, estarás a salvo si te temen.
La primera víctima de una guerra es la verdad. En la guerra se cometen actos que serían moralmente censurables y conviene ocultar.
Las guerras generan muchas reflexiones, sobre todo a posteriori, valgan estas sentencias como muestra de estos razonamientos. Parece que todas estas frases nos llevan a un darwinismo social. ¿Qué lugar queda para los socráticos, cristianos y pacifistas en general? También los hay. Por último, para cerrar este apartado, al principio hablamos de la potencia, dejemos que estos artefactos se queden obsoletos en potencia sin llegar al acto.
Antonio Gutiérrez Layna

lunes, 2 de mayo de 2016

Castillo

Fotografía de Jorge Fernández Bricio

¿Dónde están tus torres? ¿Dónde tus almenas?

Te yergues sobre nuestras cabezas, solemne, impertérrito, firme, seguro pero no majestuoso, pues eres como los hombres de estas tierras que tú acogiste en tus entrañas: noble, sencillo, magnánimo…

¿Quién sería el que te bautizó con este nombre? No hay nada que atestigüe que fuiste castillo roquero y menos, palaciego. ¿Sería un hombre fútil, banal, pretencioso…? O por el contrario, ¿sería un hombre práctico que vio en ti cobijo, seguridad, apoyo y roca firme donde excavar su morada?

Tu cara al poniente, agreste, carcomida, parece mostrar al visitante la ferocidad del perro guardián; mientras que tu cara al levante, de laderas empinadas, sosegada, espléndida, tranquila… Alguien pensó: “este es un buen sitio para asentarme” y roturando tus fuertes rocas con un trabajo ingente solapado en tus raíces, Castillo, no sin resistencia por tu parte. Los acogiste y ahora sus casas y tus rocas se confunden siendo el pueblo parte tuya. Este matrimonio entre paisaje e historia, por medio de la vida de tus moradores, llevó a alzar el edificio más significativo del pueblo, en un lugar privilegiado que tú, Castillo, le tenías reservado.

Majestuosa se alza la iglesia en la parte más alta del pueblo, dando a las dos vertientes. Tú, testigo mudo que viste construir una iglesia románica en sitio tan empinado trasgrediendo toda la lógica de la época. Más bien por su esbeltez parece tener espíritu renacentista. Viste pasar sobre tus lomos muchas luchas fratricidas donde el tiempo todo lo cura a su manera.

A diferencia de tu hermana pequeña, la Muela, y tu hermano mayor, el Rondal, fuiste el lugar preferido de juegos y travesuras juveniles. Y hoy eres visita obligada de aquellos a los que invitamos. Casi adquieres el símbolo de monte sagrado.

Una vez más, naturaleza e historia se funden, como vemos en todas partes, elementos comunes al ser humano que busca dar respuestas a las preguntas de la filosofía.

 Antonio Gutiérrez Layna