Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades

Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades - Museo Histórico, C/ Puente de las Eras, Nº 5, 19432 Abánades (Guadalajara) España.
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viernes, 11 de noviembre de 2016

El Museo - Segunda Parte

Ellos de fueron y nos dejaron sus cosas

Atravesando el hueco de una pequeña puerta que daría entrada a la antigua fragua, encontramos la mayoría de las piezas de este museo. La franqueamos escoltados por dos banderas, una tricolor y otra bicolor, justo encima de este paso nos sorprende una bandera requeté o carlista. Pocas cosas encierran tanto simbolismo como una bandera. Las dos banderas pretenden representar al estado español, el mismo espacio físico para distinta concepción social, territorial y cultural. Abundan las definiciones para situar esta realidad física pero sumamente compleja desde el punto de vista de las emociones, así tenemos nominaciones con sus adjetivos para definir patria, nación y país. La bicolor con el águila imperial representa la unidad del territorio bajo una sola dirección, dictadura, además de otra simbología aportada por las facciones que combatieron junto a ella. La tricolor también pretende representar la unidad del territorio pero en la diversidad, o sea, el federalismo. Ambas tienen muchas cosas en común, las Columnas de Hércules con su lema Non Plus Ultra, no más allá, ninguna hace alusión a la corona, no aparece la flor de lis borbónica y sí hacen alusión a los distintos territorios que componen España, agrupados bajo la concepción social, económica, cultural, religiosa, artística… y todo lo que define la vida en común al hombre. Tenemos la bandera falangista y la de las juventudes socialistas, son antagónicas, es el reflejo de la España de la época, no debemos olvidar la bandera anarquista y la requeté. En este contexto prerrevolucionario poco podían hacer los republicanos, demócratas o monárquicos constitucionalistas. Sin querer hacer sociología, es difícil pasar por alto las circunstancias que tras el golpe militar llevaron al país a dividirse en dos en un conflicto que duraría tres años.
Bajo estas banderas, sobre una mesa, hay unos proyectiles semidesgajados, abiertos, una clara alegoría de la destrucción, de las consecuencias de la guerra o por lo menos así lo interpretamos. Parece decirle a las banderas: esto habéis conseguido, la fuerza hace reventar las cosas, utilizad la razón. No deja de ser una interpretación un tanto poética.
Tras el levantamiento de las tropas en África y la división del ejército en la península, el sistema de levas, como la mayoría de la administración queda dividida. Los partidos políticos trataron de persuadir a la población para que se alistase a su causa dando lugar a la aparición de una cartelería propagandística muy creativa. Al lado de las banderas partidistas, estratégicamente situados y aprovechando las columnas del edificio, tenemos ejemplo de estos carteles llamando a la participación con estética fascista o apelando a la unión proletaria, incluso hay un llamamiento a la guerra en francés.
Exposición fotográfica temporal de Javier Marquerie
La internacionalización del conflicto es el reflejo de la división que había en el mundo en esa época, fruto de las diferentes escuelas filosóficas. Es sin duda imprescindible el estudio de la historia de las ideas, aunque algunos consideran que todo fue fruto de la situación económica, la pérdida de valores espirituales, etc.
Nuestra guerra se internacionalizó y cada bando buscó y obtuvo sus apoyos. La participación en el conflicto de potencias extranjeras es muy controvertida, lo pasaremos de soslayo solamente haciendo mención, como veíamos en el apartado de las bombas, al armamento encontrado en la zona.
En la mayoría de las vitrinas abunda la munición, así como algún casco, bayonetas, balas y vainas con sus cargadores, hay una vitrina entera dedicada a las bombas de mano. El ejército de Franco se abasteció fundamentalmente de material alemán e italiano, se sabe que también hubo asesores de estas nacionalidades en nuestro pueblo, sostuvieron parte de la retaguardia italiana que en la primavera de 1937 lanza la ofensiva para llegar a Madrid, conocida como Batalla de Guadalajara.
El ejército republicano se abastecía de muchos sitios, pagaba el armamento y la guerra es un negocio para muchos a pesar de la política de no intervención acordada por las democracias occidentales. Aparecen municiones francesas, rusas, checas, polacas, mejicanas, canadienses… Al igual que el ejército rival, también tuvo sus asesores, la mayoría rusos. Si el ejército de Franco se trajo unos cien mil moros, en nuestro pueblo participaron dos tabores, apoyando a la República vinieron unos sesenta mil brigadistas, las llamadas Brigadas Internacionales. No hay constancia de su presencia en nuestro pueblo.
Varios cargadores de ametralladora de distinta procedencia
Siguiendo el paseo por el Museo nos encontramos en un rincón unos pilares de hierro entrelazados con alambre de espino. Un rollo de este alambre nos dice que eran muchos los lugares donde se cortaba el paso bien para defensa bien para delimitar una zona de otra, eran vallas, muros, cercas. Estas palabras se oponen a puentes. La separación está constatada y el maniqueísmo triunfa: o estás conmigo o estás contra mí, no hay término medio, la terminología no deja dudas, zona liberada o zona ocupada dependiendo del hablante. La abundancia de este material, tanto de guerra como de restos en general de la contienda, hizo que durante varios años después los habitantes de Abánades vivieran de la búsqueda de chatarra. En toda la zona aparecen fincas valladas con alambre de espino procedente de estas trincheras.
Un maniquí con un poncho que le cubre gran parte del cuerpo, parece ser que entre cuatro formaban una tienda de campaña, es la única muestra de indumentaria, siendo los uniformes una parte importantísima para reconocer la ideología, la estética y la concepción general de lo que representan. Una de las jornadas que organiza el Museo trató de la indumentaria de los combatientes, fue muy interesante. No sabemos si hay reproducción gráfica de estas jornadas, pero no se puede dejar pasar este punto. Difícil sería traer un avión o un carro de combate pero la indumentaria estaría al alcance de nuestras posibilidades. Desde aquí la sugerencia y el agradecimiento.
Unas cuantas maletas de la época se amontonan en el siguiente espacio. Cuando uno ve una maleta lo primero que le sugiere es el viaje, pero viajar se hace de muchas maneras, no nos referimos al medio, estamos en guerra y aquí el lenguaje es desplazados, socorridos, refugiados, los adjetivos son muchos calificando o determinando otras tantas circunstancias.
Cuando las tropas se incrementaron y estaba próxima la ofensiva, marzo de 1938, no era posible pastorear o labrar la tierra, los habitantes del pueblo se vieron desplazados a otros pueblos con sus ganados y enseres hasta que la situación se estabilizase. Algunos, que tenían ideología definida, buscaron refugio en las autoridades para que protegiesen su vida, de una manera u otra la convivencia está rota y la maleta preparada. En la exposición aparecen las maletas de madera utilizadas por los soldados al incorporarse  a filas.
Atrás dejamos una vitrina con documentos de la época, la preguerra y la posguerra, la dejaremos para otro tipo de análisis. Estamos metidos en el conflicto y aparecen por primera vez los protagonistas. Una gran fotografía, ampliación de una pequeña, muestra a un grupo de soldados vestidos de paisano, sonriendo, con los bigotillos de moda en la época y la estética de ese tiempo. Esta foto fue donada por los familiares de uno de estos combatientes, un músico catalán afamado en ese momento y que tocaba en una orquesta en Barcelona. Hay una sardana compuesta en esos días que recoge el sentido de los combatientes catalanes en estos parajes, Catalanes en la Alcarria es el título. Sirva este ejemplo para reseñar la mezcla de gentes, condición social y procedencia geográfica que convivieron en  las trincheras.
Soldados catalanes de la 138 Brigada Mixta del Ejército Popular en el frente de Abánades
Había vida cotidiana en la retaguardia dentro de la excepcionalidad que supone tanta gente movilizada, no siempre se estaba tirando tiros, aunque sí había que estar preparado para ello. Pero quedaba tiempo para bromas, juegos y actividades diversas, Te veo en el aire como la Petra de Canales, broma o burla, según se mire, que se le gastaba a una tal Petra, natural del pueblo citado, parece que los soldados republicanos le prometieron llevarla a Rusia en su aeroplano. Los arqueólogos encontraron juegos de damas rudimentarios hechos por los soldados.
La República tenía un programa de alfabetización, aparecen muchos tinteros. Atrás dejamos una vitrina con elementos de higiene personal, brochas de afeitar, maquinillas de cortar el pelo, marmitas para el rancho, botes de conserva abiertos con la bayoneta. Hay una frase que quedó en la memoria colectiva, Hay más gente que en la guerra.
Pequeña colección de tinteros de trinchera

martes, 22 de septiembre de 2015

Exposición Fotográfica: Madrid, que bien resistes

Debido al gran éxito de público de la exposición y de acuerdo con el artista, la Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades ha decidido prorrogar dicha muestra hasta el mes de noviembre. La clausura de la misma, en fecha y hora por determinar, coincidirá con la entrega del primer premio al ganador del IV Concurso de Fotografía "La Batalla Olvidada" y con una conferencia de cierre del propio Javier Marquerie Bueno.
Cartel de la Exposición diseñado por Ismael Gallego Puchol
Madrid, qué bien resistes es un proyecto fotográfico que habla del Madrid próspero económicamente de hoy en día, de la ciudad que se ha reinventado tantas veces que apenas se recuerda a sí misma.
 
Madrid, qué bien resistes también es un paseo por los archivos fotográficos del Madrid pobre y destruido de la ciudad en lucha, ya sorprendentemente olvidada, pero que en su momento fue foco de atención del mundo entero.
 
La propuesta consiste en collages en los que dos fotografías entablan un dialogo visual para narrar una historia, con un leguaje basado en contrastes y contraposiciones. Un documental cinematográfico compuesto de dos únicos fotogramas: el primero y el actual. Cada una de las instantáneas de época ha sido re-fotografiada en la actualidad, buscando el mismo ángulo, óptica y perspectiva. Con estos re-encuadres se hace un movimiento panorámico que supone un viaje de 78 años en una sola imagen.
También es un tributo a los corresponsales de guerra y artistas cuya misión era documentar los desastres de esa guerra. Como tal, he estipulado las líneas de trabajo con el mayor de los  respetos -rozando la devoción -hacia su trabajo, no modificando su visión.
En el aspecto técnico, he utilizado objetivos antiguos o basados en diseños ópticos coetáneos a los empleados por los primeros fotoperiodistas, con el fin de manejar un lenguaje similar, acercarme a la textura de sus fotografías y conseguir los encuadres exactos a aquellos, lo que ha hecho que en la mayoría de los casos, una vez que sabía que la fotografía era exacta a la que los maestros tomaron, pudiese afirmar – de ahí la devoción- “estoy en el mismo lugar que Capa, o esa sombra junto a la mía es la de Juan Guzmán”.

La serie está compuesta en la actualidad por 81 piezas que se ampliarán hasta aproximadamente 150.
 
Madrid, que bien resistes, es un proyecto realizado por Javier Marquerie Bueno.
 
Tel: 639 666 893

Uno de los miembros del Club Ruralka On Road contemplando la exposición