Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades

Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades - Museo Histórico, C/ Puente de las Eras, Nº 5, 19432 Abánades (Guadalajara) España.

jueves, 12 de octubre de 2017

Revivir… Representar… Recrear.

Fotografía de Paco Soler
Durante los últimos años, creo que son siete, en nuestro pueblo, Abánades, el segundo domingo de junio se rememora una batalla acaecida en la zona durante los primeros días de la primavera de 1938. Me propongo narrar lo ocurrido en estas recreaciones como si de un crónica se tratase, pero aderezada con opiniones, observaciones y reflexiones. De esta manera, me retrotraeré al pasado más lejano con los actores de la recreación, observaré a los espectadores y opinaré sobre la proyección histórica de estos trágicos sucesos. En principio diré que en los primeros años no quise asistir a estas representaciones hasta que me aseguré de que se hacía con el máximo respeto. Una vez cerciorado de que estas exigencias eran cumplidas, he participado con la máxima curiosidad en los diversos momentos de estas jornadas.
El viernes de este fin de semana, el segundo de junio, aparecen jóvenes uniformados deambulando por el pueblo. Nos estamos introduciendo en los días de la guerra, son los primeros y no sabemos de dónde vienen, si del Ejército del Turia, del valle del Nalón, no suelen ser muchos. La organización les proporciona unos locales comunales para que puedan dejar sus cosas y dormir.
El trabajo organizativo es muy amplio y los miembros del Museo, que suelen ser los organizadores, se quejan de que pocos echan una mano, peligrando las futuras recreaciones.
El sábado se intensifica el número de recreadores y se ven, por cualquier esquina del pueblo, grupos de soldados con sus distintos uniformes: tenemos falangistas, requetés, soldados del ejército nacional, moros, anarquistas, soldados del ejército popular con sus uniformes dispares… como si de un plató de cine se tratase, nos retrotraen a otra época. La mayoría de estos recreadores vinieron durante la mañana, son del Frente de Madrid. Tenemos la puesta en escena. Solamente por analizar la simbología de sus uniformes merece la pena estar en el pueblo en estos momentos, toda una muestra de historia reciente aportada por la vestimenta de estos actores. Si bien lo que se muestra es importante, quizá sea más lo que se demuestra. Me refiero a la actividad que todos los años sobre las once hay en el Museo: una conferencia, se presenta un libro o se comenta una película o un corto tocando distintos temas o puntos de vista sobre lo que ocasionó el conflicto.
Mi trabajo me impide estar los sábados en este acto. Por cierto, me dicen que no es muy seguido, no obstante siempre pregunto por él, interesándome por cuál fue el tema tratado y lamentándome por no poder asistir. Quizá estos momentos sean los más importantes pues nos acercan al conflicto con la reflexión y la perspectiva histórica. A veces se ha definido al hombre como un ser histórico, o sea, que asume en su realidad humana el pasado y de esta manera se proyecta en el futuro. Estos actos que se celebran el sábado en el Museo, pienso, son de máxima importancia dando cabida a las distintas visiones, con lo que se está haciendo un historicismo analizando las carencias y realidades y proyectando su influencia en el presente y en el futuro.
El Museo permanece abierto y las visitas se intensifican, otros suben a ver las trincheras del Alto del Castillo y pasan la tarde imbuidos de este ambiente prebélico. Muchos de los recreadores se conocen y comparten afición y para ellos es motivo de satisfacción reencontrarse hablando de estos y otros temas, son aquellos que al día siguiente se insultarán y se matarán. Teatralizan nuestra historia. ¿Hay otra forma mejor de recordarla para no repetirla?
Estoy haciendo una cronología del acto en general, no de un año en particular. Las variaciones son pocas. El lugar preferido parece el más vistoso: el Puente Grande, no obstante los miembros de la recreación suelen ser fieles, dentro de lo que se puede, al hecho histórico y este año pasado se trataba de tomar una colina en el pasaje conocido como La Peñuela. Algo así dicen que ocurrió en los primeros días de la primavera del treinta y ocho.
Antes de escribir esta cronología procuré informarme viendo otras recreaciones. La más impresionante es la de Fayón, en la que se recrea la Batalla del Ebro. Los medios materiales son muy superiores, atraviesan el río en barcos, tienes apoyo de la aviación, como si se tratase de hacer un puente en la playa. Los defensores fuertemente atrincherados utilizan ametralladoras, morteros, bombas de mano. La gran intensidad de fuego hace temblar a los espectadores, imaginemos lo que en verdad ocurrió allí. En nuestro pueblo los medios materiales son bastante más restringidos pero no el espíritu de los protagonistas de estas representaciones demostrando una gran perfección técnica, conocimiento y entusiasmo para representarlo, más tarde ampliaremos estos y otros aspectos.
La noche del sábado el pueblo está muy animado y el Song Bar López prepara una verbena con algún cantante de coplas que nos introduce en el ambiente de los años treinta. A ello contribuye que algunos habitantes de Abánades se suelen vestir como los lugareños de aquellos años, y es aquí donde los uniformados se mezclan con los locales y a ritmo de pasodoble nos trasladamos a la época de la contienda. Este año nos sorprendieron dos señores perfecta y elegantemente ataviados de época, dicen que venían de Barcelona.
          La noche transcurre entre cerveza y cerveza, pasodobles y corrillos comentando lo que allí ocurre, poco a poco cada uno se va a sus aposentos. ¿Qué interés, no material, tienen que tener para que gentes tan dispares se acerquen a este pequeño pueblo desde lugares tan lejanos? La guerra ha sido y sigue siendo un motivo de reflexión e interés histórico que hace que muchos apasionados no reparen en gastos y sacrificios para esta en estas recreaciones.

Fotografía de Paco Soler
La mañana del domingo, el número de participantes se ha intensificado, un grupo de legionarios han llegado de un pueblo del vecino Teruel. Muchos visitantes con cámaras fotográficas simulando ser reporteros gráficos aparecen por doquier y es que el Museo ha convocado un concurso de fotografía cuyo tema es la recreación histórica.
A las doce y media se hará la representación de la batalla. Como dije antes, este año se trata de tomar una colina defendida por tropas del bando sublevado con soldados del ejército regular de Franco y mezclados con uniformes falangistas.
La colina se encuentra fuertemente defendida con nidos de ametralladora, sacos terreros. Hay varios puntos estratégicos, unas estacas unidas por unos cordones que simulan las alambradas de espino, lo más parecido a la realidad. Estamos en el punto culminante de esta jornada, es aquí donde voy a someter a crítica los términos revivir, representar y recrear. Dicen que recordar es volver a vivir pero la paradoja es que ninguno de los que estábamos allí fuimos protagonistas de aquella realidad. Por tanto, ¿cómo se puede volver a vivir lo que nunca se vivió? Parece un galimatías pero no lo es, ya que la naturaleza humana analizando, sintiendo, apasionándose, puede introducirse en la historia como si fuese protagonista de ella. Si no fuese así no podríamos tener transmisión cultural. Observé que hay varios niveles de implicación, aquellos que vivieron la guerra de niños parece que no la recuerdan con mucho entusiasmo, ¿qué verían? Los que nacieron en la década de los cuarenta he notado que están fuertemente marcados por la propaganda de la posguerra; los que nacimos en la década de los cincuenta y sesenta, cuya juventud correspondería con las primeras elecciones democráticas, tenemos una actitud más crítica. Por último, los que nacieron con la democracia lo ven, en la mayoría de los casos, como un mero espectáculo. ¿Quizá estos tengan ya perspectiva histórica?
Otro término que quiero someter a crítica es el de representación. Tenemos la acepción de volver al presente un hecho pasado, pero por otra parte podemos entenderlo como poner en escena ante un espectador un hecho ya sea real o ficción, y hay una tercera acepción, en representación de…, pero la vamos a desestimar para nuestro trabajo ya que poner en escena es la que más se adapta, ya que es la inmediatez en el espacio y en el tiempo, el presente implica un actor y un espectador, no es así en una película aunque represente ese mismo hecho histórico, no necesita al espectador en el rodaje, tenemos dos partes esenciales, el actor y el espectador.
Los actores se introducen de lleno en su papel, esencialmente es acción y para esa acción tienen que estar psicológicamente preparados ya que se trata de matar o morir. Previamente, antes de entrar en combate, los jefes de cada uno de los bandos tratan de motivar y ensalzar los valores de la lucha, son momentos de máxima tensión. El ejército popular ensalza los valores de la República, muchos con el puño cerrado y en alto corean esas consignas. Por otra parte, el ejército de Franco, con su capellán de campaña, ruega a todos los santos protección y ayuda en el enfrentamiento, culminando al unísono: ¡Por España!
Hace unos años, un soldado legionario pedía permiso para invocar a los espíritus: ¡Mi capitán, ¿da su permiso para invocar a los espíritus?! Sentí una gran decepción pues el capitán se lo denegó quedándome con las ganas de saber qué es lo que allí se iba a decir. Siempre me he preguntado qué motivos tenían o tienen los combatientes para llegar a exponer su vida, cada uno imagina un mundo idealizado culpando al otro de sus desdichas. Platón consideraba la idea, la esencia de las cosas reales, en este caso el hecho de la guerra. Mi padre, que hizo la guerra con el bando de los sublevados, me decía que los moros eran muy guarros pero muy valientes y estos solían decir: Nosotros siempre con Franco, si Franco comunista, nosotros también comunistas, nosotros siempre con Franco. Aquí la idea se torna en culto a una persona. Los rifeños solían ser muy buenos guerreros, siempre estaban en conflictos. La historia nos dice que siempre hubo tropas de élite que vivían de la guerra o para la guerra: espartanos, legiones romanas, vikingos, cruzados, jenízaros, tercios de Flandes, mamelucos… Hasta la legión extranjera o los marines americanos en nuestros días. La guerra siempre ha estado presente en la historia de la humanidad.
Otro aspecto a tener en cuenta es el lenguaje, este año se utilizó poco ya que se trataba de tomar una colina por sorpresa. Otros años, cuando las trincheras estaban frente a frente, en La Muela, los combatientes se increpaban: Rojos idos a Moscú, Fascistas, hijos de cura. Estos gritos se escuchaban entre los disparos de ametralladora y fusilería. En las recreaciones de Fayón, antes aludidas, un capitán legionario alardeaba de haber limpiado España de indeseables.

Fotografía de Paco Soler
Por último diré, para acabar este apartado de los actores, que los combatientes se pueden ver abocados al fuego enemigo o al de sus propios jefes si retroceden por cobardía, así que no es raro considerar que en las batallas además de las motivaciones se tuviese que estimular el valor con narcóticos volviendo al hombre más irracional, o matas o te matan. La edad para ser héroe es la juventud, los veinte años es la culminación del idealismo y la pasión. En este apartado, el que a mí más me gusta, hay mucha literatura, me han recomendado varios libros, quizá por polémico sea el diario "Tempestades de aceroque narra las memorias del oficial alemán Ernst Jungüer en el frente occidental durante la primera guerra mundial.
Decíamos antes que esto es una representación y acordamos que además de los actores estaban los espectadores. Observé cómo los asistentes, cada año más numerosos, bajo un sol de justicia esperaban pacientemente el acto en sí. Algunos comentarios sobre el equipamiento de los soldados, preguntas sobre quiénes eran los unos y los otros, comentarios sobre la vistosidad del acto, otros años ha sido más bonito, estaba la guardia personal de Franco. Note algún comentario negativo sobre que este año fuesen las tropas republicanas quienes ganasen la batalla. La historia es como es y los recreadores suelen ser muy objetivos, cada espectador es un mundo en su interior, pero el respeto y la educación prima sobre las malas formas, no tengo noticias de que nadie se saliese de tono alguno de estos años. La labor pedagógica está en estas jornadas.
En el título de estas reflexiones incluíamos el término recreación. Anteriormente hablábamos de revivir o de representar, ambos términos están relacionados con recrear. Se decía que solo el Gran Hacedor podía crear de la nada; aquí vamos a reconstruir unos hechos acaecidos, un pedazo de nuestra historia. Este apartado, si bien engloba los anteriores, lo centraré en el aspecto técnico, la localización del espacio lo más real posible, la uniformidad de los combatientes, los armamentos de los mismos, la técnica del combate, los gritos de guerra. Se suelen retirar todos los elementos que sean anacrónicos para dar un aspecto lo más real posible. Se busca la máxima veracidad, los heridos, los muertos, cómo son hechos prisioneros, todo parece real, pero no puede serlo, no se muere de verdad ni el fuego es real, todo es ficción. Pero lo cierto es que ocurrió. ¡Muy bien por estos actores y por su puesta en escena!
Una vez concluida la recreación, tras un fuerte aplauso, los combatientes se abrazan y la organización agradece a los asistentes su presencia, sugiriéndoles que a la salida del montículo, en el camino, hay un contenedor para los papeles y latas, respetando el medio ambiente.
Una hora después, en lo que aquí llamamos el juego de pelota, el frontón, se produce el acto final sumamente sugestivo. Los dos bandos en formación, frente a frente, con sus banderas, símbolo de la división, cada uno de los jefes ordena a sus abanderados dar un paso al frente e inclinaran ambas banderas, de esta manera no hay preponderancia para ninguno de los dos contendientes. Tras este momento uno de los jefes nos trae al momento actual y dando gracias al pueblo de Abánades por permitir un año más recrear estos acontecimientos, agradece a las autoridades, a la Asociación de Amigos de los Espacios Históricos y al público en general, recordando, una vez más, el deseo de que estos acontecimientos no se vuelvan a repetir, se da por terminado el acto mandando romper filas y emplazando a todos para el próximo año.
Es el momento de las fotos, curiosidades, preguntas, los recreadores muestran sus uniformes, armamentos reproducción del real. El público se fotografía con los distintos hombres, aquellos que creen encajar en su visión histórica.
Es la hora de la comida y la organización prepara una gran paella solidaria ya que estos gastos no tienen ninguna subvención y me costa que a los recreadores les cuesta su dinero. No todo es mercado, a veces se hacen las cosas por altruismo y generosidad y estos hombres que aquí vienen lo demuestran.
Gracias en nombre de un espectador.


Abánades, verano de 2017
Antonio Gutiérrez Layna

miércoles, 11 de octubre de 2017

Ganador VI Concurso de Fotografía "La Batalla Olvidada"

Fotografía de Virgilio Hernando

Virgilio Hernando - Primer Premio

Un único premio, consistente en un fin de semana para dos personas en habitación doble, en régimen de alojamiento y desayuno en el Hotel Rural Los Ánades de Abánades valorado en 297 Euros.

Nuestra enhorabuena al ganador y nuestro más sincero agradecimiento a todos los participantes. La entrega del premio tendrá lugar en el Museo Histórico Municipal de Abánades (Guadalajara) en día y hora por determinar. Os mantendremos informados.


Fotografía de Virgilio Hernando

Fotografía de Virgilio Hernando
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Fotografía de Virgilio Hernando

Fotografía de Virgilio Hernando

sábado, 29 de julio de 2017

El sitio de La Enebrá - Segunda Parte

Decapando la paridera
Por los datos arqueológicos sabemos que los republicanos atacaron la Enebrá haciendo una pinza desde el este y el oeste, después de una fuerte preparación artillera. Al replegarse desde la primera línea, los franquistas establecieron un perímetro defensivo con puestos de tirador en torno a la paridera. El empuje republicano, no obstante, obligó a abandonar el perímetro y a buscar refugio en la paridera. En esta primera fase de los combates sabemos que perdieron la vida varios de los defensores, pues han aparecido restos humanos -pertenecientes al menos a tres soldados- junto a los puestos de tirador.

Dentro de la paridera los soldados se defendieron con un mortero de 81 mm y fusiles máuser alemanes. Los republicanos, al ver que no podían rendir fácilmente la posición sin sufrir fuertes bajas, pidieron apoyo artillero y de tanques. Han aparecido varias espoletas del tanque ruso T-26 en torno a la paridera, pero fue probablemente la artillería la que puso fin al sitio. Al menos un impacto directo en el interior del edificio volatilizó a dos soldados e hirió gravemente a otros tres.

Cuando los republicanos llegaron al corral se encontraron a dos de los defensores moribundos. Sea por venganza o por compasión, les dispararon en el pecho con una pistola. Posteriormente los enterraron en la propia paridera, con todo su equipo (cartucheras, munición, uniformes). Aunque no ha sido posiblemente recuperar la identidad de los soldados, si sabemos que uno de ellos al menos era un falangista de Valladolid, porque llevaba una chapa de afiliación política. También sabemos que todos los muertos eran muy jóvenes, de entorno a veinte años.

Además de los restos humanos y las trazas del combate en la Enebrá han aparecido también otros objetos que nos hablan de los que allí lucharon y murieron: un cepillo de dientes, una medalla de Pío XI, monedas, una estrella del uniforme republicano, unos gemelos... En la exposición se pueden contemplar algunos de los artefactos recuperados durante los trabajos arqueológicos.

Restos de algunos de los combatientes

Textos de Alfredo González Ruibal para la exposición del mismo nombre.
Fotografías cortesía del CSIC - Incipit.

El sitio de La Enebrá - Primera Parte

La cerrada de La Enebrá Socarrá
Arqueología de la Batalla Olvidada: el sitio de la Enebrá

Entre el 31 de marzo y el 16 de abril de 1938 se desarrolló entre Abánades y Sotodosos una ofensiva republicana que tenía como objetivos aliviar la presión franquista en el frente de Aragón y cortar la carretera entre Madrid y Barcelona. Aunque los republicanos consiguieron avanzar varios kilómetros, el ataque acabó fracasando por la resistencia de los sublevados. La posterior contraofensiva franquista devolvió las posiciones prácticamente a sus posiciones originales. La operación se quedó en una mera rectificación del frente con pequeñas ganancias para los republicanos a costa de grandes bajas humanas y materiales.

La ofensiva involucró a decenas de miles de soldados, tanques y aviones. Sin embargo, por su carácter poco decisivo en la historia general de la Guerra Civil, ha pasado desapercibida para historiadores y público en general. De ahí que la denominemos la Batalla Olvidada.

Entre el año 2010 y el año 2014 un grupo de arqueólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas llevó a cabo prospecciones y excavaciones para reconstruir la batalla utilizando los restos materiales que quedaron del enfrentamiento.

Las investigaciones arqueológicas han permitido descubrir cosas muy interesantes sobre la vida cotidiana de los soldados, la forma en que se desarrollaron los combates y sobre los propios caídos en la lucha. Entre otras cosas los arqueólogos pudieron reconstruir una batalla olvidada dentro de la Batalla Olvidada: se trata del sitio de la Enebrá Socarrá.

Este episodio tuvo lugar al comienzo de la ofensiva, durante los días 1 y 2 de abril. Ante el avance republicano los franquistas abandonaron las trincheras de primera línea en Abánades y se replegaron hacia las parideras situadas en una zona más elevada. Una de estas parideras era la de la Enebrá.

Paridera vista desde el oeste
Textos de Alfredo González Ruibal para la exposición con el mismo nombre.
Fotografías cortesía del CSIC - Incipit.

sábado, 22 de julio de 2017

Recordando "La Batalla Olvidada"

Fotografía de Ismael Gallego Puchol
La lucha por las tierras altas

En 1938 la Guerra Civil Española entra en su segundo año, que va a suponer el punto de inflexión por la supremacía entre los dos bandos enfrentados. Tras una serie de reveses militares que han mermado los recursos y la moral de las armas republicanas, a principios de marzo el Ejército Nacional inicia una amplia ofensiva en Aragón con la intención de alcanzar el Mediterráneo y cortar en dos el territorio de la República. Pero el Ejército Popular dista de estar derrotado, tenaz y sufrido trata de salir de las cuerdas resistiendo sobre el terreno y con maniobras de flanco para contrarrestar el esfuerzo principal del enemigo. Así a finales de marzo el Mando Supremo del Ejército de Tierra dispone que el IV Cuerpo del Ejército del Centro, dirigido por el Mayor de Milicias Cipriano Mera, actúe ofensivamente en Guadalajara a fin de aliviar la presión sobre el Ejército del Este. El plan de operaciones contempla atacar en dirección a Alcolea del Pinar y Sigüenza, tratando de profundizar hacia Ariza para cortar las comunicaciones con Molina de Aragón, algo que si sale bien comprometerá muy seriamente todo el frente alcarreño-aragonés para los nacionales. En la última semana de marzo se concentra en el Alto Tajuña la agrupación de maniobra que llevara a cabo la ofensiva, con las divisiones 5, 6 y 14 del Ejército Popular. Mientas la 5ª División ataca la Cabeza de Puente de Abánades, corresponde a la 14 romper el dispositivo enemigo del extremo oriental de la maniobra, a lo largo de los 15 Km comprendidos entre la Ermita de Sta. Catalina y el río Ablanquejo. Será un hueso duro de roer para las 70 y 98 Brigadas Mixtas (en adelante BM), encargadas de tomar las alturas que los nacionales han fortificado en torno a Sotodosos y Riba de Saelices. Al otro lado del frente la 75 División que manda el General Los Arcos tiene dispuestas sus reservas y también lo están las de la vecina 74 División, los nacionales han sido prevenidos por su servicio de inteligencia de la inminencia del ataque republicano, pero no de la magnitud del mismo, ni la determinación con va a llevarse a cabo. 

La ofensiva no comienza con demasiado buen pié en el sector oriental. La infiltración nocturna que había planificado el Estado Mayor Central no es posible ante unas defensas enemigas mucho más compactas que las descritas por los informes de inteligencia y la operación no comenzará hasta las 7:00 horas, perdido ya el factor sorpresa. Así, mientras la 98 BM ocupa Ribarredonda y consigue avances limitados sobre sus objetivos, firmemente defendidos por el 2º Batallón de Simancas, la 70 BM sufre un duro varapalo ante sólidos fortines protegidos por tres líneas de alambradas, con un estudiado plan de fuegos. El 20 Batallón de San Quintín nº 25 y el 183 de la Victoria nº 28 baten implacablemente con armas automáticas toda posibles vía de infiltración. Los nacionales mueven de inmediato sus reservas más próximas y el sector es reforzado con la Bandera de Falange Orense, a la que no tardan en unirse los Batallones 267 de Cazadores de San Fernando nº 2  y 2º de Milán nº 32. La compañía de tanques que debía apoyar el avance sobre las posiciones de Puntal del Abejar y Mocasilla “se despista” dejando a la infantería republicana sin más recursos para romper las alambradas que su propio coraje, al que no va a la zaga el de los defensores. Pese al derroche de valor de los atacantes y al eficaz fuego de su artillería, los reiterados asaltos se estrellan una y otra vez contra las fortificaciones. Para la 70 BM la jornada concluye sin haber alcanzado ningún objetivo y con un 15% de bajas, entras las que se cuentan numerosos mandos, como el mayor del 278 Batallón, abatido cortando con sus propias manos las alambradas al frente de sus hombres.

Mejor van las cosas en el sector occidental. Pese a que la operación ha comenzado a las 15:00, demorada 12 horas por una reorganización del orden de despliegue, se progresa rápidamente. A las 16:00 h la 2ª BM conquista Cerro Blanco y Vértice Cerro y una hora más tarde Cerro Rojo. La pérdida de estas alturas sobre Abánades complica mucho a los Nacionales la defensa del resto de posiciones al otro lado del río, donde el I Batallón de Gerona nº 18 se pega al terreno como puede. 

La mañana del 1 de abril se toma la cota 1.118 al sur de Abánades y fuerzas de la 39 BM combaten por las posiciones de Lastras y El Rondal. A última hora de la tarde la 2ª BM se hace con Lastras y, ya noche cerrada, con El Rondal. La Cabeza de Puente de Abánades ha caído y la 5ª División republicana entra en el pueblo. En el sector oriental también la nueva jornada es más propicia para el Ejército Popular y mientras la vapuleada 70 BM se lame las heridas, a las 14:00 la 98 BM ha conquistado los vértices “Calabazas”, “Millán” y “Montecillo” así como otras cotas estratégicas en torno a los mismos.

En Abánades el 268 Bon. de Cazadores de San Fernando nº 2, que acude desde Renales, se sitúa en el “Castillo” aún no ocupado por los republicanos, pasando a ser la posición nacional más avanzada en el sector. Sobre este punto se apuntala una línea de resistencia enlazando las posiciones que aún conservan sobre el Tajuña, mientras se acometen los primeros contraataques el 2 de abril. Ese mismo día la 70 BM vuelve a la carga sobre el Puntal del Abejar. Tras un intenso duelo artillero y pese al renuente apoyo de los tanques –el oficial de carros alega haberse quedado sin municiones y es amenazado con ser pasado por las armas si no acompañan a la infantería- se consigue romper las alambradas y tomar uno por uno los fortines del Puntal del Abejar, que a las 11:30 está ya en manos republicanas mientras el ataque prosigue hacia la Molatilla, tomándose a las 19:30 la cota 1.206.

El día 3 a las 19:00 se toma el vértice Molatilla, que es rebasado y el día 4 los esfuerzos se concentran sobre la Mocasilla, pero la 2ª BM no consigue enlazar con el flanco izquierdo de la 70, y no se puede completar el envolvimiento del último baluarte de los Nacionales en las tierras altas. También el apoyo de los tanques, que siguen consumiendo demasiado rápidamente sus municiones, vuelve a ser deficiente, hasta el punto que el comisario del 280 Batallón ejecuta de un tiro al teniente de carros en mitad del combate por “cobardía ante el enemigo”. Para colmo, la aviación nacional irrumpe paralizando las operaciones, pese a lo cual los republicanos ocupan a mediodía los fortines de las cotas bajas. El día 5, tras una preparación artillera y con un apoyo más resuelto de los tanques, el 280 Batallón se infiltra por la retaguardia de la Mocasilla y toma el fortín principal de la vertiente este, aunque los nacionales retienen los bastiones del vértice.

En el sector de Abánades igualmente han sido tres días de durísimos combates. La 66 BM de la 6ª División refuerza a la 2ª y la 39, revitalizando el avance hacia Cortes de Tajuña y Luzaga, que progresa varios kilómetros. El 20 Batallón de San Quintín nº 25, el 267 de Cazadores de San Fernando nº 2 y el 266 de Cazadores del Serrallo nº 6 se clavan al terreno y son envueltos sufriendo graves pérdidas. El mando de la Agrupación de Divisiones de Soria se las ve y desea para que una ruptura en profundidad de los republicanos no conduzca al desmoronamiento general del frente, pero el Ejército Popular ya ha llevado a cabo su esfuerzo máximo. El desgaste, las elevadas bajas y la falta de reservas paralizan la progresión y el 6 de abril las fuerzas republicanas pasan tácticamente a la defensiva, fortificando febrilmente sus posiciones y relevando a las unidades más castigadas. Así la 138 BM -que guarnecía inicialmente el sector de Abánades- sustituye a las exhaustas 2ª y 39, mientras en el sector oriental la 28 y 75 BM  toman el lugar de la 98 y la 70 BM, esta última con un 50 de bajas.

Los nacionales también han consumido sus reservas divisionarias, pero reciben abundantes refuerzos. Al Alto Tajuña han ido llegando unidades de choque de otros frentes, a la 152 División Marroquí del General Rada, incorporada ya desde los primeros momentos se van sumando la 2ª Brigada de la 61 División de Navarra del General Muñoz Grandes, al mando del Tte. Col Esparza, traslada a toda prisa  desde el Cinca y la Brigada Pueyo de la 18 División, integrada por fogueadas tropas africanas procedentes de la Ciudad Universitaria. Los nacionales disponen ahora de superioridad de medios y el día 7 pasan al contraataque en el sector de Abánades, donde la lucha será especialmente dura en Vértice Cerro, férreamente por el 550 Batallón de la 138 BM ante la I Bandera del Tercio, el 3er Bon de Arapiles nº 7 y el 3er Tabor de Alhucemas GFRI nº 5. También en el sector oriental los nacionales están decididos a arrebatar a los republicanos los valiosísimos observatorios conquistados en las tierras altas y el 16 de abril lanzarán una contraofensiva con cinco batallones y abundante apoyo artillero y aéreo sobre las posiciones que defiende la 28 BM. Los Nacionales recuperarán las posiciones de Mocasilla, Molatilla y cota 1.206, pero no el Puntal del Abejar, donde el 109 Batallón cumple a rajatabla la orden de defender la posición “sin idea de repliegue y hasta el sacrificio” manteniendo la posición en manos republicanas hasta el final de la guerra.

Finalmente el 18 de abril el frente se estabiliza en un trazado más algo convexo hacia el norte, la magra ganancia de los republicanos tras casi tres semanas de combates. La “Batalla Olvidada” había terminado tan súbitamente como empezó, pasando a ser una de las operaciones más eclipsadas de la historia de la Guerra Civil pese a la magnitud de los combates y fuerzas implicadas -prácticamente un cuerpo de ejército contra otro– y las más de 7.000 bajas sufridas entre ambos bandos.

Fotografía de Ismael Gallego Puchol